Ingredientes
- dientes de ajo, pelados
- /2 cucharaditas de sal
- manojo de brócoli, cortado en floretes
- /3 taza de aceite de oliva
- /4 taza de vinagre de vino tinto
- cucharada de mostaza de Dijon
- /2 taza de queso parmesano rallado, o al gusto
Instrucciones
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Paso 1
Empieza colocando los ajos pelados sobre una tabla de cortar y espolvorea con sal. Con el lado plano de un cuchillo de chef, presiona y extiende el ajo hasta formar una pasta suave. Si me siento tradicional, prefiero usar el mortero
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Paso 2
es un poco más laborioso pero da una textura más sedosa. Raspa la pasta en un cuenco mediano y luego bate con el aceite de oliva, el vinagre de vino tinto y la mostaza de Dijon hasta emulsionar. Añade los floretes de brócoli y mezcla bien para que queden bien cubiertos. Tapa y refrigera al menos tres horas, removiendo una o dos veces. El ácido hace su magia, ablandando el brócoli lo justo mientras el ajo impregna profundamente. Justo antes de servir, espolvorea generosamente con queso parmesano rallado. Me encanta cómo el queso aporta un toque salado y a frutos secos que equilibra la acidez.