Ingredientes
- tazas de agua
- corvejón de jamón
- cucharadas de manteca u otra grasa para cocinar
- cucharadita de sal sazonada
- /2 cucharadita de sal
- /2 cucharadita de pimienta negra
- /2 cucharadita de ajo en polvo
- /2 cucharadita de cebolla en polvo
- libra de judías verdes frescas, lavadas, despuntadas y cortadas en trozos de bocado
Instrucciones
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Paso 1
Empiezo colocando una olla grande de fondo grueso sobre la estufa a fuego medio-alto. Agrego seis tazas de agua, un corvejón de jamón carnoso y un par de cucharadas de manteca: la grasa es clave para esa sedosidad típica del sur. Espolvoreo la sal sazonada, la sal común, la pimienta negra, el ajo en polvo y la cebolla en polvo, removiendo el líquido rápidamente para disolver las especias. En cuanto hierve, bajo el fuego a medio-bajo constante y añado las judías verdes frescas que he lavado, despuntado y cortado en trozos pequeños. Tapo la olla y dejo que todo hierva a fuego lento y suave durante unas dos horas. Ese calor suave hace maravillas, convirtiendo las judías de crujientes a tiernas que se deshacen en la boca, mientras extrae la profundidad ahumada del corvejón. De vez en cuando, levanto la tapa y remuevo las judías, inhalando ese aroma reconfortante. Cuando están listas, saco el corvejón, aunque siempre desmenuzo la carne que quede adherida y la mezclo de nuevo en la olla. Una última prueba de sal y luego sirvo las judías con su caldo sabroso en una fuente. Es un plato humilde que se siente como un abrazo cálido.