Ingredientes
- cucharadas de aceite de oliva
- cucharadas de mantequilla
- /4 de cebolla, picada finamente
- cucharadas de vinagre balsámico
- cucharaditas de gránulos de caldo de pollo
- taza de crema para batir
- /2 taza de queso parmesano rallado
Instrucciones
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Paso 1
Empiezo calentando el aceite de oliva y la mantequilla en una cacerola a fuego medio-bajo. Cuando la mantequilla se derrite, agrego la cebolla picada y la dejo cocinar lentamente, revolviendo de vez en cuando, hasta que adquiere un color marrón dorado intenso
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Paso 2
esto toma unos 15 minutos y construye una base dulce y rica. Luego, incorporo el vinagre balsámico y dejo que chisporrotee por apenas un minuto, lo que intensifica su sabor. Después, espolvoreo los gránulos de caldo de pollo y vierto la crema para batir, batiendo todo junto hasta que quede suave. A medida que se calienta, llevo la salsa a un hervor suave, pero tengo cuidado de que no hierva
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Paso 3
solo unas burbujas en los bordes. Finalmente, retiro la sartén del fuego e inmediatamente añado el queso parmesano rallado. El queso se derrite en la salsa, haciéndola lujosamente espesa y cremosa. Eso es todo, sin técnicas complicadas. Tendrás una salsa aterciopelada lista para rociar sobre tus carnes a la parrilla favoritas, verduras asadas o incluso huevos revueltos. Es sorprendentemente sencilla y sabe como si hubieras pasado horas en la cocina.