Ingredientes
- /4 taza de queso parmesano recién rallado
- cucharadas de perejil fresco picado
- onzas de queso crema, a temperatura ambiente
- onzas de queso de cabra, a temperatura ambiente
- cucharaditas de ralladura de limón
- cucharadita de estragón seco
- /8 cucharadita de pimienta negra
- frascos (6.5 onzas cada uno) de corazones de alcachofa, escurridos y cortados en trozos uniformes del tamaño de un bocado
Instrucciones
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Paso 1
Empieza combinando el parmesano y el perejil en un plato poco profundo y resérvalo. En un tazón, mezcla el queso crema, el queso de cabra, la ralladura de limón, el estragón y la pimienta hasta que quede una pasta suave. En mi experiencia, dejar que los quesos alcancen la temperatura ambiente facilita la mezcla. Incorpora suavemente los trozos de alcachofa en la mezcla de quesos, con un toque ligero para mantenerlos enteros. Luego, uno a uno, rebózalos en la mezcla de parmesano y perejil hasta que estén bien cubiertos. La ralladura de limón aporta un contrapunto fresco a los quesos intensos, mientras que el estragón deja un sutil toque de anís. Si prefieres un exterior más crujiente, puedes pasar un par de minutos extra rebozando para que se adhiera más parmesano. Coloca los bocaditos cubiertos en una bandeja forrada con papel encerado, tapa y refrigera al menos una hora para que se asienten. Una vez fríos, los bocaditos quedan firmes y son fáciles de tomar. A mí me gusta sacarlos 30 minutos antes de servir para que alcancen la textura y el sabor óptimos. Deben servirse ligeramente fríos, no helados, para que el queso esté cremoso y listo para disfrutar.