Ingredientes
- /4 de taza de aceite de oliva
- calabacines grandes, en rodajas finas
- dientes de ajo, picados
- tazas de hojas de menta fresca, finamente picadas
- /3 de taza de vinagre blanco destilado
- /2 cucharadita de sal
- pimienta negra molida al gusto
- cucharada de aceite de oliva para rociar
Instrucciones
-
Paso 1
Comienza calentando el 1/4 de taza de aceite de oliva en una sartén grande a fuego medio-alto. Cuando brille, añade las rodajas de calabacín y el ajo picado. Saltea durante 3 o 4 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que los bordes empiecen a dorarse pero el calabacín se mantenga firme – no quieres que quede blando. Retira la sartén del fuego e inmediatamente incorpora el vinagre – chisporroteará ligeramente. Añade la menta fresca, la sal y la pimienta, y mezcla bien. La menta se marchitará y liberará su aroma. Por último, rocía la cucharada restante de aceite de oliva por encima y remueve para integrar. Pasa el calabacín y todos sus jugos a un tarro limpio, presionando para que las verduras queden sumergidas. Deja que se enfríe sobre la encimera, luego tapa y refrigera. He comprobado que dejarlo marinar al menos un par de horas marca una gran diferencia: los sabores se funden maravillosamente. Al servir, coloca cucharadas del calabacín frío o a temperatura ambiente en los platos. Mi consejo: usa una mandolina para obtener rodajas uniformes.