Ingredientes
- cucharada de aceite de oliva
- cebolla amarilla pequeña, en rodajas
- lata (14.5 onzas) de tomates troceados, escurridos
- paquete (10 onzas) de espinacas picadas congeladas, descongeladas y escurridas
- sal y pimienta al gusto
- onzas de queso Roquefort
Instrucciones
-
Paso 1
Empiezo calentando el aceite de oliva en una sartén grande a fuego medio-alto. Cuando brilla, echo la cebolla en rodajas y la dejo sofreír hasta que se vuelva translúcida y tierna, unos 3-4 minutos. Luego añado los tomates troceados escurridos y los cocino un minuto para que suelten sus jugos. Después, agrego las espinacas descongeladas y bien escurridas (asegúrate de exprimir el exceso de agua para que el plato no quede aguado). Remuevo todo y dejo que las espinacas se marchiten suavemente durante otros 2-3 minutos. Sazono con una pizca de sal y pimienta negra recién molida, recordando que el queso ya aporta salinidad. Por último, desmenuzo el Roquefort por encima y lo mezclo justo hasta que empiece a derretirse, creando esas irresistibles bolsitas cremosas. Retiro la sartén del fuego y sirvo inmediatamente mientras aún está caliente y el queso está fundido. Esta guarnición es un acompañamiento espectacular para cualquier plato principal.