Ingredientes
- tazas de caldo de pollo
- pimienta blanca al gusto
- pizcas de aceite de sésamo
- huevo batido
- cucharadas de guisantes
- cebolleta picada
Instrucciones
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Paso 1
Primero, vierto el caldo de pollo en una cacerola y lo sazono con pimienta blanca y aceite de sésamo. Lo llevo a ebullición fuerte a fuego medio-alto. Mientras el caldo se calienta, bato el huevo en un cuenco pequeño hasta que esté suave. Una vez que hierve, remuevo el caldo suavemente en una dirección para crear un suave remolino. Luego, agrego lentamente el huevo batido en un chorro fino y constante. El huevo se cocina al instante formando delicadas hebras. Añado los guisantes y los dejo calentar durante apenas un minuto. Esta técnica garantiza esas clásicas y ligeras flores de huevo. Los guisantes aportan un toque de color y un ligero dulzor que equilibra el caldo salado. Tenga cuidado de no remover con demasiada fuerza, o el huevo se romperá en pequeños trozos en lugar de hebras sedosas. He comprobado que usar un tenedor o palillos para remover ayuda a controlar el flujo. Para un toque extra, espolvorear semillas de sésamo tostadas por encima añade un sabor a nuez. Sirva inmediatamente mientras está caliente, ya que el huevo está más tierno justo después de cocinarse.