Ingredientes
- chuletas de cerdo deshuesadas
- cucharadita de sal sazonada
- cucharadita de ajo en polvo
- cucharadita de perejil seco
- cucharaditas de mantequilla, ablandada
- cucharaditas de mayonesa
- taza de queso Cheddar fuerte rallado
Instrucciones
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Paso 1
Empiezo precalentando el horno a 180 °C y engrasando ligeramente una fuente para horno. Seco las chuletas de cerdo con papel de cocina: esto ayuda a que los aderezos se adhieran mejor. Las coloco en la fuente, dejando un poco de espacio entre cada una. Ahora el sellado cremoso: unto una cucharadita de mantequilla ablandada sobre cada chuleta y luego añado una cucharadita de mayonesa. Para mí, la mayonesa no solo aporta untuosidad, sino que también sella los jugos a la perfección. A continuación, mezclo la sal sazonada, el ajo en polvo y el perejil seco en un tazón pequeño y espolvoreo esta mezcla uniformemente sobre las chuletas. ¡No te olvides de los bordes! Por último, corono cada pieza con un generoso cuarto de taza de Cheddar fuerte rallado. Me gusta presionarlo suavemente para que se derrita formando una capa dorada y ligeramente masticable. Meto la fuente al horno y horneo durante unos 35 minutos. Sabrás que están listas cuando la temperatura interna alcance los 71 °C y el queso esté burbujeante con manchas tostadas. Déjalas reposar unos minutos antes de servir: así los jugos se mantienen justo donde deben estar.