Ingredientes
- lb de espinacas frescas, enjuagadas y picadas
- ½ tazas de pavo cocido, en cubos
- oz de queso cheddar rallado
Instrucciones
-
Paso 1
Precalienta el horno a 350 °F y engrasa ligeramente una fuente para horno de 10 pulgadas. Extiende las espinacas picadas uniformemente en el fondo. A continuación, esparce los cubos de pavo sobre las espinacas, asegurando que cada bocado tenga algo de proteína. Cubre con una capa generosa de queso cheddar rallado. Hornea durante 25-30 minutos, hasta que el queso esté burbujeante y dorado en los bordes. He comprobado que dejar reposar 5 minutos ayuda a que las capas se asienten. Si el queso se dora demasiado rápido, cúbrelo sin apretar con papel de aluminio. Las espinacas se encogerán, soltando un poco de humedad, pero está bien: eso contribuye a la textura tierna del plato. Puedes usar espinacas frescas o congeladas descongeladas, pero asegúrate de escurrirlas bien si usas congeladas para evitar exceso de líquido. El pavo se puede desmenuzar en lugar de cortar en cubos para una textura diferente. Esta cazuela es versátil
-
Paso 2
siéntete libre de añadir una pizca de ajo en polvo o copos de pimiento rojo para más sabor. Una vez fuera del horno, verás el queso perfectamente fundido y ligeramente crujiente en los bordes. Sírvelo directamente de la fuente para una cena reconfortante y sin complicaciones.