Ingredientes
- pizca de sal sazonada
- pizca de ajo en polvo
- cucharadita de sazonador griego
- cubo de caldo de pollo triturado
- /2 taza de mantequilla derretida
Instrucciones
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Paso 1
Empieza derritiendo la mantequilla suavemente en un cazo pequeño o en el microondas hasta que esté líquida, sin que se caliente demasiado. Añade la sal sazonada, el ajo en polvo, el sazonador griego y el cubo de caldo triturado. Bate hasta que el cubo se disuelva por completo y las especias se integren en una mezcla suave y fragante. Yo suelo dejar que la marinada se enfríe a temperatura ambiente para que no empiece a cocinar el bistec antes de tiempo. Viértela en un plato ancho y poco profundo, lo suficientemente grande para el bistec. Seca el bistec con toallas de papel—esto ayuda a que absorba mejor los sabores. Colócalo en el plato, luego voltéalo para cubrir bien ambos lados. Vierte un poco de marinada por encima y déjalo reposar al menos 20 minutos a temperatura ambiente, o hasta unas horas en el refrigerador para un sabor más profundo. Cuando esté listo, retira el bistec dejando que escurra el exceso y sazónalo con un poco más de sal si lo necesitas. Ásalo a fuego alto o séllalo en una sartén bien caliente para conseguir esa corteza perfecta. Una sartén de hierro fundido funciona de maravilla. Cocina al punto que prefieras y luego deja reposar la carne unos minutos antes de cortarla. La marinada también se puede pincelar durante la cocción para darle más riqueza. Sencillo, pero el resultado es enorme.