Ingredientes
- cucharada de mantequilla
- cucharada de aceite de oliva
- mitades de pechuga de pollo sin piel ni hueso
- sal y pimienta al gusto
- /2 taza de crema para batir
- cucharada de mostaza Dijon
- cucharaditas de estragón fresco picado
Instrucciones
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Paso 1
Empiezo derritiendo la mantequilla con el aceite de oliva en una sartén grande a fuego medio-alto. Mientras la sartén se calienta, sazono ambos lados de las pechugas de pollo con sal y pimienta. Una vez que la mantequilla hace espuma, coloco con cuidado el pollo en la sartén y lo dejo dorar sin mover durante unos 3-4 minutos por cada lado hasta que esté dorado. Luego reduzco el fuego a medio, tapo la sartén y dejo que el pollo se cocine por completo otros 15 minutos, o hasta que los jugos salgan claros. Retiro el pollo a un plato y lo cubro holgadamente con papel de aluminio para mantenerlo caliente. Ahora la salsa: vierto la nata líquida en la misma sartén, raspando los restos dorados del fondo para más sabor. Añado la mostaza Dijon y el estragón fresco picado, removiendo con unas varillas, y dejo que la mezcla burbujee suavemente unos 5 minutos hasta que espese y se convierta en una salsa aterciopelada. Por último, devuelvo el pollo a la sartén y vierto la salsa sobre cada pechuga, dejando que se calienten juntos un minuto antes de servir. El resultado es un plato brillante y fragante que parece de restaurante, hecho en casa.