Ingredientes
- pechugas de pollo deshuesadas y sin piel - cortadas en trozos pequeños
- cucharada de chile en polvo, dividida
- sal y pimienta al gusto
- cucharada de aceite de oliva
- taza de pimiento verde picado
- /2 taza de cebolla picada
- chiles jalapeños, sin semillas y picados
- tomate grande, cortado en trozos
- gotas de salsa picante
Instrucciones
-
Paso 1
Empieza cortando las pechugas de pollo en trozos del tamaño de un bocado y sazónalos con la mitad del chile en polvo, además de una pizca de sal y pimienta. Calienta el aceite de oliva en una sartén grande a fuego medio-alto. Cuando el aceite brille, añade el pollo y saltéalo de 3 a 4 minutos, volteando de vez en cuando, hasta que deje de estar rosado por dentro. Retira el pollo con una espumadera y resérvalo. En la misma sartén, echa el pimiento verde picado y la cebolla. Saltéalos un par de minutos hasta que empiecen a ablandarse. Deja que la cebolla se vuelva translúcida y el pimiento coja un ligero tostado en los bordes —eso intensifica el sabor. A continuación, añade los jalapeños picados y los trozos de tomate, espolvorea el resto del chile en polvo y la salsa picante. Remueve todo bien y cocina de 3 a 5 minutos, solo hasta que los tomates se deshagan ligeramente pero aún mantengan su forma. Vuelve a incorporar el pollo a la sartén y mezcla para que se integren los sabores. Cocina todo junto durante 2 minutos más para que el pollo absorba esas notas picantes y ahumadas. Cuando esté bien caliente, ya está listo para servir. Un chorrito de lima fresca justo al final lo redondea todo.